Zinea eta giza eskubideen iv. Topaketak.

MINORÍAS ÉTNICAS: EL PUEBLO GITANO

La cultura gitana era, hasta el siglo XIV, exclusivamente oral. Por esta razón, su origen está sujeto a diferentes hipótesis. Sin embargo, diversos estudios sobre su lengua y literatura concluyen que el pueblo Rom procede, contrariamente a lo que se suele pensar, de la India. Este es un sólo ejemplo del gran desconocimiento generalizado sobre el pueblo gitano que, aunque parezca paradójico, es probablemente el que más tiempo lleva relacionándose con otras culturas.

Este contacto se debe a su origen nómada. Las oleadas migratorias del pueblo Rom comenzaron a principios del siglo V por razones que no son fáciles de identificar. La revolución industrial durante el siglo XIX modificó los hábitos sociales de Europa y, con ellos, los de la comunidad gitana. La modernización de las estructuras productivas obligó a una buena parte a abandonar su nomadismo y a convivir con los/as payos/as, lo que enfrentó a esta minoría al rechazo de la sociedad.

Gran parte de esta marginación viene motivada por el desconocimiento de su cultura. Unos usos que, por otra parte, están muy arraigados entre los miembros de su comunidad y los identifican. La familia es en esta etnia la institución más preciada, en torno a la cual se estructura todo su sistema social. Su sentimiento de colectividad se ciñe en torno a valores como el honor, la libertad, el folclore expresado a través de la música y el canto, la hospitalidad y el trabajo.

El pueblo gitano tiene su propia concepción del trabajo, diferente a la más extendida y que muchas veces provoca prejuicios. Ésta tiene más que ver con la autonomía que con la realización personal, es decir, lo consideran algo que permite mantener a la familia y que no debe subyugar a la persona. Además, comparten la idea de “vivir en el medio pero sin transformarlo”, por  lo que tradicionalmente se han dedicado a labores artesanales, la venta ambulante o la chatarrería.

Sin dejar de lado los valores tradicionales, la cultura gitana ha ido evolucionando en contacto con otros modos de pensar. Así, se está detectando un cambio en los trabajos desempeñados, un mayor interés por la educación, un cambio de roles (sobre todo, respecto a la mujer) y un retraso en la edad de contraer matrimonio, así como un menor número de hijos.

Hasta la Constitución española de 1978 (más de medio siglo después de su llegada al Estado) no se ha reconocido totalmente la igualdad del pueblo gitano ante la ley. Casi treinta años después, la lucha por la plena ciudadanía continúa. El pasado septiembre, el Congreso aprobó un texto de reconocimiento al pueblo calé en el que pedía al gobierno mejoras sociales en todos los ámbitos. El Ministerio de Cultura, por su parte, se comprometió a crear un Instituto de la Cultura Gitana en colaboración con otras para promover sus tradiciones.

A pesar del marco legal favorable, parece que el problema está en la calle. En el III Foro de Solidaridad con el Pueblo Gitano organizado por el Movimiento contra la Intolerancia, se denunció que la discriminación hacia el pueblo gitano es creciente. Movimiento contra la Intolerancia presentó las conclusiones de un estudio realizado en colegios, entre jóvenes de 14 a 18 años. Entre un 30 y un 34% de los escolares sigue opinando que la mayor parte del colectivo calé vive en chabolas, es inculto, trafica con drogas y roba. Junto con ello, un 25% echaría a los gitanos y gitanas de su barrio y más de la mitad de los estudiantes piensa que, por su forma de ser, promueven la violencia.

La Fundación Secretariado Gitano calcula que su comunidad cuenta con unos 700.000 miembros en España. Además, afirma que aproximadamente el 98% de los menores en edad escolar acude a clase y sólo el 10% de las familias vive en chabolas. Por otra parte, los trabajos tradicionales como la cestería o la trata de ganado han desaparecido prácticamente, la venta ambulante se está regularizando, dignificando y profesionalizando paulatinamente, y cada vez son más las gitanas y gitanos que se incorporan al mercado laboral normalizado. Son datos que echan por tierra algunos de los estereotipos socialmente más asumidos.